Operador Económico Autorizado

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Historia del Operador Económico Autorizado (OEA)

Imagen foto_00000001El Convenio Internacional para la Simplificación y Armonización de los Regímenes Aduaneros (Kyoto), fue uno de los primeros documentos de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) en la que sus miembros reconocieron que la cooperación entre el Estado y las Empresas era necesaria para promover el comercio internacional, e incorporaron formalmente el concepto de facilitación en el quehacer de las aduanas del siglo XXI.

No obstante, los eventos del 11 de septiembre de 2001, mostraron la vulnerabilidad de las cadenas de suministro internacionales, lo que propició que algunas de las economías más industrializadas y abiertas del mundo implementaran programas de seguridad para asegurar el movimiento de mercancías en el comercio global.

Este aumento de los riesgos del comercio asociados al terrorismo, las drogas, el contrabando, la propiedad intelectual y CITES, entre otros, hizo necesario replantear el enfoque original de la facilitación, lo que dio origen al Marco de Normas para la Seguridad y Facilitación del Comercio Mundial (SAFE), documento que la Aduana chilena suscribió el año 2005 y que resume y sistematiza un conjunto de iniciativas respecto tanto a la facilitación como a la seguridad de la cadena de suministro a través del fortalecimiento de las asociaciones entre la Aduana y las empresas por medio de programas de operadores económicos autorizados (OEA).

En este contexto, el Marco SAFE reconoce que el comercio internacional es el motor fundamental de la prosperidad económica y que la Aduana se encuentra en una posición privilegiada para fomentar el desarrollo socio-económico mediante la recaudación de ingresos fiscales y la agilización del comercio. No obstante, hoy las Aduanas junto a otras instituciones nacionales también deben jugar un importante papel en la vigilancia de la seguridad a la cadena logística, para lo que se requiere ampliar sus funciones y capacidades, de modo que puedan hacer frente a los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades del siglo XXI, en particular, porque tanto los Estados como el sector privado han manifestado la importancia que tiene contar con procedimientos que aseguren la cadena logística y den fluidez al comercio transfronterizo de mercancías.

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 En el mundo ya son 50 países los que cuentan con un programa de Operador Económico Autorizado (año 2012) con distintos grados de cobertura o profundización en la cadena logística, entre los que se encuentran importantes socios comerciales chilenos como Estados Unidos, la Unión Europea, Corea, Japón, China, México y Canadá. Adicionalmente desde el año 2007, algunas de estas economías han comenzado a estrechar los lazos entre sus programas de OEA a través de los Acuerdos de Reconocimiento Mutuo (ARM), acuerdos que, por un lado, permiten a las aduanas de ambos países establecer flujos bilaterales con altos estándares de seguridad y previsibilidad, y por otro, le entrega a los operadores OEA ventajas equivalentes orientadas a mejorar su competitividad respecto del resto de los actores no adscritos al programa. En América Latina, en tanto, la entrada en vigencia de programas de OEA es más reciente (2010-2012) y alcanza a menos eslabones de la cadena de suministros, sin embargo, economías como México, Guatemala, Costa Rica, Argentina, Colombia y Perú ya cuentan con programas implementados. Los ARM, no obstante, son una materia que requiere un mayor grado de maduración en los programas, razón por la cual hasta el momento los países latinoamericanos no han suscrito ninguno, aún cuando México ya se encuentra en la última etapa de las negociaciones con EE.UU. y Corea del Sur, por lo que espera firmar al menos uno de ellos en el transcurso del año 2014.

Así entonces, la Aduana chilena reconoce en el programa OEA una iniciativa importante para asegurar el comercio mundial, basado en el establecimiento de una relación de asociación voluntaria y de confianza recíproca entre la Aduana y los operadores comerciales.

La implementación del Programa OEA de la Aduana Chilena será gradual e irá incorporando secuencialmente a los distintos actores de la cadena de suministro internacional, comenzando con un programa para las exportaciones, convencidos de que el aseguramiento de la principal actividad económica del país puede permitir el mejoramiento de la competitividad de las mercancías chilenas en el mercado internacional, producto de la reducción de los tiempos y costos que supone la implementación de procesos simplificados de despacho, de mejoras en la eficacia de los controles y de la mejora en la velocidad con la que los productos chilenos acceden a los mercados internacionales.

Leer el Marco SAFE de la OMA (completo)